Tanto calor.

Tenía los ojos cerrados, pero podía ver a la perfección la habitación. Su cuerpo parecía refrescarse sobre el mar de algodón turquesa que eran las sábanas nuevas, intentando ignorar el calor. Subida sobre él, aguanté la respiración al tocar su pene con el clítoris, hinchado, deseoso de que le prestaran atención, latiendo, babándose y pringándolo…

Demasiado calor.

Llegué a contar las vueltas del ventilador, como quien lo hace con ovejas para conseguir dormirse, canturreando su movimiento y la parte en la que se trababa y emitía un chasquido, con el sonido metido en la cabeza. Mi chico resoplaba entre vuelta y vuelta, como un bistec a la plancha mientras yo, habichuelita de…

Causa y efecto.

El día estaba estupendo para pasarlo echada al lado de la piscina, tostando el cuerpo al sol, todo el cuerpo, un noventa y nueve por ciento de él, porque el biquini era tan pequeño que hasta mis labios desistieron y escaparon a la lycra, liberándose de ella, dejando que fueran clítoris y pezones los que…

Cremoso.

Boquita de piñón con los labios bien juntos, la coloqué en medio para empezar a chupar con fuerza, sorbiendo el rico batido helado que Marta había preparado. “Mmmm…,”, gemí dando rienda suelta a mi lado goloso, al paladar que tanto ansía chocolate en cualquier momento, a la lujuriosa gula que me acompaña a todas horas….

De remojo.

Qué calor… Qué agobio… La sensación de cansancio constante, de sueño a pesar de haber descansado de sobra, no se me iban. Chiquito aplatanamiento… El bochorno, la pesadez del cuerpo, que parecía haber incrementado su densidad hasta ser incapaz de no poder moverse del sofá. Buff… Estoy hirviendo… El calor parecía manar de mis muslos,…

Frío.

‘Uff…, qué sufrimiento…, no creo que pueda, no siento los dedos…, madre mía…, con el calor que hace y que todavía esté así de fría…’ “Venga Valeria…”, dijo Marta chapoteando, rodeada de las demás que, como si formaran parte de un equipo de natación sincronizada, daban ágiles vueltas dejándose acariciar por el mar. “Es sólo…