Quisiera ser…

“Si lo piensas, esta canción tiene muchas connotaciones…, vamos que es porno…”, dije haciendo que los chicos de delante me miraran con mala cara mientras la cola avanzaba con lentitud. “¡Qué bruta eres…!”, dijo mi chico en tono de desaprobación, “Le acabas de quitar todo el romanticismo de golpe…”, suspiró como si hubiera matado a…

Ironías de la vida.

“¿En serio?” “Que sí…, ¿no te interesa?”, preguntó Brenda extrañada. “Pues claro…, es solo que no me lo esperaba…”, dije agradeciendo después que pensara en mí. “Qué risa, ahora que estoy aquí abajo, me salen cameos ahí arriba…”, añadí con tono sarcástico. “Típico…” Continuamos hablando, concretando detalles, intercambiando teléfonos y terminando por hablar de nuestras…

Triunfos.

“Bueno, empezamos y ya vemos si hacemos algún cambio…”, dijo yéndose con media sonrisa que para mí valía una carcajada entera. Después de los nervios de por la mañana, de no haber desayunado por el repentino encogimiento de estómago y tanto cruzar los dedos, su reacción fue buena, todo lo buena que se pudiera esperar….

Juegos.

“Deberíamos jugar a algo”, dijo Sandra intentando que nos animáramos, que la fiesta no decayera después de la panzada que nos habíamos dado. “¿Y a qué quieres jugar? Yo estoy abollada…”, dijo Brenda. “Y yo…”, dije recogiendo lo poco que había quedado en la mesa, deseando que nadie tuviera ganas de hacer nada. “¿Qué tal…

Bella o Durmiente.

Desperté aturdida, un poco mareada, pero aliviada al notar que el dolor de cabeza había desaparecido. Al quitarme la toalla de la cabeza me arrugué sorprendida de que ya no fuera tan de día, preocupora por mis amigas, oyendo ahora su conversación atravesar paredes hasta mi. No reconocí la imagen del espejo. Pálida, sin los…

Toalla y calma.

La toalla de agua fría pareció hervir al contacto con mi frente, calentándose, perdiendo con rapidez el agradable frescor del principio. Marta, a mi lado, le dió la vuelta y, al estarme quieta, los latidos empezaron a disminuir, convirtiéndose en un dolor constante más llevadero. Me daba vergüenza que mis amigas hubieran llegado a una…