Aceite.

“Las sombrillas son para cobardes…”, pensé bajando la escalinata que lleva del paseo a la playa, arrepintiéndome sobre la marcha de mi pensamiento, “Bueno, o para gente con niños, o que no quieran tostarse tanto…”, me dije asintiendo, enterrando en la arena a mi Yo Borde. El día estaba espectacular y la gente aprovechaba, como…

Aclarando.

“Buenos días…”, me susurró al oído mientras hacía de mi oreja una amante, rozando el borde con la nariz, hacia arriba y hacia abajo, pellizcando con delicadeza el lóbulo. “¿Por qué te haces la dormida?” “Estoy cansada, no dormí muy bien…” Suspiró dejando mi oreja, echándose boca arriba, supongo que dándome tiempo, oliéndose el enfado…

Mastúrbame…

La boca se me hizo agua de pensar en sus dedos acariciar mi clítoris y me noté empapada ante la idea de ordenárselo, encaminándome a ratos tímida, a ratos confiada, buscando el calor de sus huellas dactilares. Lo observé a escondidas, imaginando sus falanges emborracharse de mis jugos, utilizarlos de lubricante al rozar mi piel,…

Ironías de la vida.

“¿En serio?” “Que sí…, ¿no te interesa?”, preguntó Brenda extrañada. “Pues claro…, es solo que no me lo esperaba…”, dije agradeciendo después que pensara en mí. “Qué risa, ahora que estoy aquí abajo, me salen cameos ahí arriba…”, añadí con tono sarcástico. “Típico…” Continuamos hablando, concretando detalles, intercambiando teléfonos y terminando por hablar de nuestras…

De vuelta.

Otra vez este antro… Entré en el piso sonriendo, intentando actuar de forma natural para que mi chico no se diera cuenta de mi pesar, fingiendo estar a gusto. Cómo echo de menos Santa Cruz… Puse el bolso sobre la silla,aunque en mi mente lo había aventado con fuerza, haciendo que rebotara en el espaldar…

Somnolienta.

“Ahh, ahí viene la Bella Durmiente…”, dijo Brenda riendo con toda la razón del mundo, porque eran casi las once y nada había interrumpido mi sueño mañanero, bostezando escaleras abajo, con el pelo revuelto, caminando ciega guiada por el olor a café. “Lo siento mucho…, les dí la noche…” “Ven aquí…”, dijo mi chico sentado…