Y qué más.

“Mmm…”, gemí al morder la tostada de pan con jamón serrano, aderezada a la perfección con cotame, aceite y orégano, todo en su justa medida, sin que nada me goteara la barbilla, mezclándose el conjunto de sabores sobre mi lengua con sumo placer. “Placeres sencillos de la vida…”, dijo Sandra mordiendo con ganas, haciendo que…

Cremoso.

Boquita de piñón con los labios bien juntos, la coloqué en medio para empezar a chupar con fuerza, sorbiendo el rico batido helado que Marta había preparado. “Mmmm…,”, gemí dando rienda suelta a mi lado goloso, al paladar que tanto ansía chocolate en cualquier momento, a la lujuriosa gula que me acompaña a todas horas….

Tentaciones.

Sombras que me acechan tras esquinas desiertas, esperando el momento oportuno para susurrarme al oído tiernos deseos indomables en los que siempre caigo, por mucho que intente evitarlo. Son tantos que pierdo la cuenta, ya sean de paladar o de entrepierna, los anhelos con los que mi cuerpo se encapricha, llevándome por oscuras sendas en…

Cuadrito a cuadrito.

Oscuras formas geométricas de placer, los cuadritos de chocolate negro pasaban de entre mis dedos a mi boca sin poder hacer nada para cambiar su destino, muriendo derretidos al calor de mi lengua o aplastados contra mi paladar mientras mi saliva buscaba desleirlos hasta que mi garganta gimiera. Mi chico, listo donde los haya, había…

Barraquito.

“¿Barraquito?” “Para mí…”, dije extasiada al ver las diferentes capas de mi preciado café, marcadas por las distintas densidades de cada líquido. “Desde luego, barraquitos como los de aquí abajo…”, dijo mi chico asintiendo y agradeciendo al camarero su café solo. Perfectamente presentado, presumía de cascarita de limón y grano entero a modo de tocado…

Placeres caseros.

“Qué bien huele…”, dijo mi chico nada más entrar, parando en la puerta de cocina a inspirar, expandiendo hasta casi absorverme a mí y a la bandeja de canelones, que lucía brillante y gratinada. “Vete a lavarte que desde que lo sirva comemos”, le ordené sin poder disimular que yo también estaba muerta de hambre…