Cremoso.

Boquita de piñón con los labios bien juntos, la coloqué en medio para empezar a chupar con fuerza, sorbiendo el rico batido helado que Marta había preparado. “Mmmm…,”, gemí dando rienda suelta a mi lado goloso, al paladar que tanto ansía chocolate en cualquier momento, a la lujuriosa gula que me acompaña a todas horas….

Ciegos.

Dedos rápidos y ágiles que encuentran las letras requeridas bajo atentos ojos que se desviven por estar en la onda, perdiéndose en mundo que les rodea, sea en una terraza o caminando, incluso conduciendo. El frenazo me dejó helada, petrificada, hasta el punto de que los gritos de mi chico contra el conductor, me parecían…

La colcha.

La imagen era espectacular. Mi chico saboreaba a Tania sin pararse a respirar mientras Brenda y yo turnábamos nuestras lenguas con la suya. Era un placer sentir sus gemidos resonando en mi garganta y comprobar lo excitada de su respiración al acariciar su pecho y bajar por su ombligo, continuando hasta rozar el pelo de…

Batalla.

Toalla anudada a la altura del pubis, entró en el dormitorio todavía con el pecho mojado y el pelo dejando caer alguna gota sobre la alfombra. Sentadas sobre la cama, interrumpió nuestra conversación, descalzo, parándose y poniendo las manos en la cintura, encogiéndose de hombros. “¿Ya estás limpito?”, preguntó Tania con cierto tono. “No seas…

Improvisando.

“¿Por qué no llamas a tu chico para que venga?”, propuso Brenda. “¿Ahora?” “Sí, así no te tienes que ir”, añadió secándose con fuerza, dejando la toalla a un lado, luciendo su cuerpo desnudo por el baño. “Uy qué buena idea Brenda…, además, es viernes”, me animó Tania, envuelta como un rollito de primavera, sentada…

Gresite.

El gresite del baño del dormitorio de Brenda era espectacular. Cada vez que lo veía, un suspiro salía de mis pulmones a modo de orgasmo decorativo, pero esta vez, el orgasmo era de verdad. Los cuadraditos de colores empañados en el vaho del agua caliente o de mis jadeos, lucían igual de bonitos, algunos en…