Marta.

La echaba de menos y las llaves del coche sobre la mesita de la entrada me tentaban, como si me hablaran, engatusando mi mente hasta conseguir que me acercara y, tirando del asa del bolso con fuerza, hacerme salir de casa. Corrí escaleras abajo, pensando en lo positivo de una visita sorpresa, sonriendo al imaginar…

Suspiros de amor.

Estaba allí con ellas, compartiendo roces, caricias, besos y lametones, disfrutando del delicado sexo femenino a seis manos, dejándome hacer lo que más me gustaba, haciendo lo que más les gustaba. La devoción con la que se miraban casi se podía ver como una onda que las envolvía con extremo cuidado, recorriendo cada poro de…

Buscando modos.

Fue imposible. Las leyes de la física no engañaban y, aunque lo intentó, no logró meter los dedos entre la lycra y mi piel, mirando con frustración el apretado traje de baño. “A ver si no te lo vas a poder quitar nunca”, pareció bromear. Pero no desistió. Se quedó mirándolo, intentando buscar algún hueco…

Causa y efecto.

El día estaba estupendo para pasarlo echada al lado de la piscina, tostando el cuerpo al sol, todo el cuerpo, un noventa y nueve por ciento de él, porque el biquini era tan pequeño que hasta mis labios desistieron y escaparon a la lycra, liberándose de ella, dejando que fueran clítoris y pezones los que…

Al agua patos.

“Qué horror…”, dije al ver mi reflejo en el espejo, dejando libre mi más pura sinceridad, exagerando para hacerla rabiar. “¡Ah pero te vas a quejar!”, rió. Mi imagen cubierta de infantiles volantitos solo se salvaba por lo estrecho que me quedaba, hasta tal punto que mis nalgas engullían la braguita para convertirla en un…

Cremoso.

Boquita de piñón con los labios bien juntos, la coloqué en medio para empezar a chupar con fuerza, sorbiendo el rico batido helado que Marta había preparado. “Mmmm…,”, gemí dando rienda suelta a mi lado goloso, al paladar que tanto ansía chocolate en cualquier momento, a la lujuriosa gula que me acompaña a todas horas….