Cata de lujo.

“Mmm…, está muy rico…, dulce…”, dijo mi chico levantando la cabeza para dar el primer veredicto del par de labios que se abría ante él sin que pudiera verlo, ataviado de nuevo con la venda, ciego, fiándose sólo de su paladar y su olfato. Se sumergió de nuevo entre las piernas de Tania, echada en…

Cinco Valerias.

Sentados los seis en el suelo, habíamos hecho sitio, rodando la mesita de café y colocándonos en círculo. Mi chico, con los ojos vendados, esperaba a que en silencio nos pusiéramos de acuerdo de quién empezaría, apoyado contra el sofá, con los brazos cruzados. “No puedes tocar”, dijo Brenda asegurando el nudo. “Y nosotras no…

Juegos.

“Deberíamos jugar a algo”, dijo Sandra intentando que nos animáramos, que la fiesta no decayera después de la panzada que nos habíamos dado. “¿Y a qué quieres jugar? Yo estoy abollada…”, dijo Brenda. “Y yo…”, dije recogiendo lo poco que había quedado en la mesa, deseando que nadie tuviera ganas de hacer nada. “¿Qué tal…

De nuevo…

La visión de Brenda subida al bordillo de la piscina degustando a Tania, había hecho que la piscina casi hirviera. Su culito en pompa por fuera del agua dejaba ver sus labios brillantes e hinchados, mientras se movía acompasada, embistiendo con la lengua a su chica, que disfrutada echada, muy abierta, expuesta. Rodeé a mi…

Entre amigas.

Terraza ocupada con nuestras risas a primera hora de la mañana, las vacaciones prometían ser eso, vacaciones. Cansadas y, tremendamente estiradas, el olor a sandwich nos estaba abriendo el apetito y esperábamos intentando mantener la calma mientras venía el desayuno. “Voy al baño”, dijo Brenda levantándose. Aproveché para asegurarme de que la intromisión de mi…

Que pasen las horas…

Que pasen, que pasen, que pasen las horas… Que no veo la hora de que llegue el momento. Los nervios me atan, me atrapan en silencio, y la emoción espera, resignada en el tiempo. Que pasen, que pasen, que pasen las horas… Que no puedo aguantar hasta que crucen la puerta, las cuatro, como cuatro…