De remojo.

Qué calor… Qué agobio… La sensación de cansancio constante, de sueño a pesar de haber descansado de sobra, no se me iban. Chiquito aplatanamiento… El bochorno, la pesadez del cuerpo, que parecía haber incrementado su densidad hasta ser incapaz de no poder moverse del sofá. Buff… Estoy hirviendo… El calor parecía manar de mis muslos,…

Rapidito.

Todo es cuestión de puntos de vista. La toalla mojada que siempre resulta pesada, parece un ligero pañuelo de seda cuando te la quitan, deslizándola por tu piel sin esfuerzo; y el frío de la piel húmeda recién salida de la ducha, se convierte en un agradable y reconfortante calor bajo su mirada. Mis pantorrillas…

Gotas.

“¿Sabes qué podríamos hacer mañana?”, dijo Tania recién salida del agua, con la melena chorreando, parada frente a mí mientras esperaba a que su cuerpo se escurriera para no empapar la toalla. “Levantarnos temprano para hacer yoga en la playa, cuando no haya nadie”, se auto respondió al ver que las demás poníamos cara de…

De anuncio.

Sentí el agua caliente como una bendición, como si llevara días sin ducharme después del día de trabajo. Las gotas empezaron a empaparme el pelo, pegajoso y enredado. Por un momento, me evadí, sintiéndome una de ellas, húmeda y escurridiza, hasta que las manos de mi chico me hicieron cuerpo de nuevo, al posarse en…

Chorrito.

“Te duele la cabeza, ¿verdad?”, afirmó mi chico al ver mi mirada forzada y encandilada cuando me quité las gafas de sol al entrar en el garaje, después de dejar a Marta. “Si, me empezó en la bajada y la comida no me sentó muy bien…”, dije molesta conmigo misma, masajeando un poco la sien…

Fontanero desnudo.

“Valeria”, me llamó mi chico desde la ducha con voz pesada. “Dime”, entré pensando que se le habría acabado algún champú. “Traeme la caja de herramientas y cierra la llave de paso”, dijo resignado. “Se está cortando el agua caliente, va y viene…, pero la bombona es nueva y el termo está bien, es aquí…”…