Buscando modos.

Fue imposible. Las leyes de la física no engañaban y, aunque lo intentó, no logró meter los dedos entre la lycra y mi piel, mirando con frustración el apretado traje de baño. “A ver si no te lo vas a poder quitar nunca”, pareció bromear. Pero no desistió. Se quedó mirándolo, intentando buscar algún hueco…

Contrastes.

Incapaz de pronunciar palabra, jadeé el dolor, la falta de respiración, intentando recuperar bocanadas de aire, sacándolo de donde no había, buscando ayuda en la mirada de mi chico, que sin cambiar su expresión negó con la cabeza. “Tampoco está tan fría, qué dramática…” El cuerpo, demasiado caliente por los cuarenta grados que habíamos picado…

Adiós al romanticismo.

“Corre que se enfría…” “Todavía tengo jabón en el pelo” “Pues date prisa…” “Uff…, dónde quedó el romanticismo…” “En el tamaño del termo…” “Coge el gel…” “Pásame la esponja”. “No creo que de tiempo…” “Ay qué fría…” “Última ducha conjunta…” “Qué triste…” Salimos apresurados, justo antes de que el agua se helara sin remedio, él…

Frío.

‘Uff…, qué sufrimiento…, no creo que pueda, no siento los dedos…, madre mía…, con el calor que hace y que todavía esté así de fría…’ “Venga Valeria…”, dijo Marta chapoteando, rodeada de las demás que, como si formaran parte de un equipo de natación sincronizada, daban ágiles vueltas dejándose acariciar por el mar. “Es sólo…

Relevos.

La carrera contra el tiempo no se hizo esperar. Cinco concursantes, luchando para vencer los minutos, mirando el reloj apuradas justo al empezar la carrera de relevos. “¿Preparadas?”, dijo mi chico arbitrando con la mirada preocupada. La pista, mi baño. El relevo, el termo. “¡Vamos!”, exclamé conteniendo el gritito de nervios, expectante al final de…

Para el frío…

Me di prisa en desplegar una toalla para envolvernos en ella mientras tiritábamos, mis labios ya morados. Abrazó esponjosa nuestra piel mojada y erizada y sonreímos al darnos cuenta de que estábamos muy cerca. No pasó mucho tiempo para el calor de nuestros cuerpos despertara de nuevo, sintiendo como un delicioso vapor se condensaba bajo aquel…