Atardecer.

Todavía quedaba bastante gente en la playa, al del sol hasta su puesta, sacando el máximo partido a cada rayo, exprimiendo el día al límite. El agua estaba agradable, o mi cuerpo estaba caliente y agradeció el fresco aportado, sin erizarme, aguantando mis pezones, libres sin biquini, el test a la perfección. Lo abrace con…

Y remojado…

Él también tenía calor. Todas las islas tenían calor. Sentada en el fondo de la pequeña bañera rodeada de azulejos setenteros chillones, de rojo en lo que había sido agua fresca y ahora era tibia por el calor de mi cuerpo, ví su calzoncillo caer y aquel delicioso trozo de carne quedar a la altura…

Cata de lujo.

“Mmm…, está muy rico…, dulce…”, dijo mi chico levantando la cabeza para dar el primer veredicto del par de labios que se abría ante él sin que pudiera verlo, ataviado de nuevo con la venda, ciego, fiándose sólo de su paladar y su olfato. Se sumergió de nuevo entre las piernas de Tania, echada en…

De nuevo…

La visión de Brenda subida al bordillo de la piscina degustando a Tania, había hecho que la piscina casi hirviera. Su culito en pompa por fuera del agua dejaba ver sus labios brillantes e hinchados, mientras se movía acompasada, embistiendo con la lengua a su chica, que disfrutada echada, muy abierta, expuesta. Rodeé a mi…

Verano inaugurado.

El sol pegaba con fuerza y, aunque no estábamos en una playa brasileña, la bossa nova emborrachaba nuestros oídos con sensuales ritmos mientras entrábamos y salíamos de la piscina o nos dábamos crema. De anuncio, pero desnudos… Mi chico había optado por el remojo perpétuo, nadando piscina alante, piscina atrás, distrayendo la mente de nosotras…

Sin darme cuenta.

Uno tras otro los programas de decoración se sucedían, con mi chico ojeando su teléfono, cansado de tanta pintura y telas, mientras yo, a su lado, absorta en la caja tonta, jugaba con su camiseta recostada sobre su pecho. Escuché atenta opinando sobre los criterios, poniendo caras de asco que luego, para mi sorpresa se…