Improvisando.

De penitencia, palmas de las manos juntas, a la altura del pecho, empecé a arrepentirme de haberle seguido el juego. “Haz yoga con nosotras, ya verás qué bien…” El sol de la tarde caía con fuerza sobre el jardín de Brenda mientras seguíamos a Tania en el ritual de asanas que componían su rutina de…

De nuevo…

La visión de Brenda subida al bordillo de la piscina degustando a Tania, había hecho que la piscina casi hirviera. Su culito en pompa por fuera del agua dejaba ver sus labios brillantes e hinchados, mientras se movía acompasada, embistiendo con la lengua a su chica, que disfrutada echada, muy abierta, expuesta. Rodeé a mi…

Remojo.

Estuvimos durante un rato de remojo, enfriando el cuerpo, pero sin conseguir que se enfriara la mente, todavía caliente de ver nuestros cuerpos a través del agua. Se distorsionaban con el movimiento, pero no perdían belleza alguna, coqueteando con la vista, dejando a flor de piel los instintos más básicos que conocíamos al dedillo. Tania…

Discreto.

Empecé a abrir los ojos y, ante mí, el cabecero. A izquierda y derecha, paredes blancas a los fondos, donde llegaban las mesas de noche por lo estrecho del dormitorio. Acolchado, me acercaba hasta tocarlo con la frente, alejándome de nuevo para repetir la operación infinitas veces, muda, mientras el movimiento de vibración corría por…

De vuelta.

“Uy, ya estoy bien…”, murmuré para mí misma después de que mis dedos probaran suerte al enjabonar el previamente dolorido botoncito que resurgía de sus cenizas al ritmo de las pompas de jabón. Sonreí sabiendo que no debía, pero que no podría frenar unos dedos juguetones y unos labios ya jugosos con ese simple primer…

Reflejo censurado.

Pasé la mano por el espejo, transformando el vapor acumulado en gotas que resbalaron por él, descubriendo la parte inferior de mi rostro al paso de mis dedos. Me sonreí a mí misma, empezando a jugar, a hacerme muecas sin que la otra se pudiera enfadar, descubriendo pedazos, recomponiéndome a medida que me deshacía del…