Improvisando.

De penitencia, palmas de las manos juntas, a la altura del pecho, empecé a arrepentirme de haberle seguido el juego. “Haz yoga con nosotras, ya verás qué bien…” El sol de la tarde caía con fuerza sobre el jardín de Brenda mientras seguíamos a Tania en el ritual de asanas que componían su rutina de…

Chupando y lamiendo.

¿Sabor? – preguntó el chico mientras mis ojos se volvían locos delante de la nevera de mil colores, formando una cola de niños desesperados por el drama de mi indecisión. Nata – dije al final, sin ganas de empalagarme la garganta con chocolate o tiramisú, aburrida de la elegante vainilla pero con ganas de un…

Tanto calor.

Tenía los ojos cerrados, pero podía ver a la perfección la habitación. Su cuerpo parecía refrescarse sobre el mar de algodón turquesa que eran las sábanas nuevas, intentando ignorar el calor. Subida sobre él, aguanté la respiración al tocar su pene con el clítoris, hinchado, deseoso de que le prestaran atención, latiendo, babándose y pringándolo…

Suspiros de amor.

Estaba allí con ellas, compartiendo roces, caricias, besos y lametones, disfrutando del delicado sexo femenino a seis manos, dejándome hacer lo que más me gustaba, haciendo lo que más les gustaba. La devoción con la que se miraban casi se podía ver como una onda que las envolvía con extremo cuidado, recorriendo cada poro de…

Buscando modos.

Fue imposible. Las leyes de la física no engañaban y, aunque lo intentó, no logró meter los dedos entre la lycra y mi piel, mirando con frustración el apretado traje de baño. “A ver si no te lo vas a poder quitar nunca”, pareció bromear. Pero no desistió. Se quedó mirándolo, intentando buscar algún hueco…

Causa y efecto.

El día estaba estupendo para pasarlo echada al lado de la piscina, tostando el cuerpo al sol, todo el cuerpo, un noventa y nueve por ciento de él, porque el biquini era tan pequeño que hasta mis labios desistieron y escaparon a la lycra, liberándose de ella, dejando que fueran clítoris y pezones los que…