Chupando y lamiendo.

  • ¿Sabor? – preguntó el chico mientras mis ojos se volvían locos delante de la nevera de mil colores, formando una cola de niños desesperados por el drama de mi indecisión.
  • Nata – dije al final, sin ganas de empalagarme la garganta con chocolate o tiramisú, aburrida de la elegante vainilla pero con ganas de un sutil toque dulce más allá de las frutas.

Cargó bien el cono mientras mis cejas se arqueaban admirando su destreza para amontonar el cremoso helado desafiando la gravedad, mordiéndome el labio ante la espera, hipnotizada hasta el punto de perecer que estaba todo a cámara lenta.

  • Gracias – respondí.

Con la mirada en las sinuosas ondas que volaban sobre el cucurucho de galleta, me planteé sacar una foto para desconsolar a mis amigas, desechando la idea al ver la primera gota caer sobre mi dedo. Corrí a lamerla con avidez, sonriendo al darme cuenta de su color lechoso, transportándome del paseo al dormitorio.

chupando y lamiendo 2

Me senté en un banco para disfrutarlo, empezando a darle forma con la lengua. Lo lamí desde abajo, subiendo por un lateral, cogiendo matices del tostado cucurucho hasta llegar a la crema, que se adaptaba a mis lamidas. Una y otra vez lo fui girando hasta obtener un cono perfecto, tragando las ondas previas, cruzando las piernas.

Abrí la boca y succioné la puntita, haciendo que quedara más redondo, lamiendo una y otra vez el capuchón recién formado, imaginando otro más duro, más morado. Más relajada en mi carrera contra el tiempo, porque lo tenía dominado, contenido y, sabía que no se me iba a derretir, empecé a jugar con mi comida. Saqué la lengua y dí vueltas rozando mis labios, mientras lo rodeaba con la puntita, saboreando la suavidad de la crema, imaginando otra más espesa.

chupando y lamiendo 3

Sorbí y engullí hasta quedarme sin nata, hasta dejarlo seco, saliendo de mi ensoñamiento al morder la realidad que era aquel cucurucho, sonriendo al chascar el toque acaramelado de la galleta, levantándome para seguir el camino a casa, capaz ahora de concentrarme para caminar, pero sorprendida de que mi biquini todavía estuviera mojado.

13 Comentarios Agrega el tuyo

      1. melbag123 dice:

        Y chupar…. Jajjajaja

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  1. Reflexionando en voz alta dice:

    Y los pobres niños…

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    1. Valeria dice:

      No me comí todos los helados!!!

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      1. Reflexionando en voz alta dice:

        Já, já, já.
        Me refería a los que se quedaron babeando con la mirada clavada en tu ¿bikini?

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      2. Valeria dice:

        Uy, ahora me vas a acusar de pervertir chiquillos!!!

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      3. Reflexionando en voz alta dice:

        Yo no te acuso de nada.
        Si son medianamente normales, seguro que ellos solos se jaleaban unos a otros. (Bien para seguirte con la mirada, bien para mirarte de arriba a abajo)

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      4. Valeria dice:

        Jajajajajaja exageras!!!!!

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  2. Sexticles dice:

    Tú y tus chupadas… quien fuera cono de helado… pienso yo (y seguramente muchos de los que te hayan visto deleitarte así con el helado)

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    1. Valeria dice:

      Jajajaja, es verdad que son tus favoritos!!! Me alegra que te gustara 😘

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  3. Reflexionando en voz alta dice:

    No creo que los niños insulares sean menos curiosos que los peninsulares.

    Le gusta a 1 persona

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