Y qué más.

“Mmm…”, gemí al morder la tostada de pan con jamón serrano, aderezada a la perfección con cotame, aceite y orégano, todo en su justa medida, sin que nada me goteara la barbilla, mezclándose el conjunto de sabores sobre mi lengua con sumo placer. “Placeres sencillos de la vida…”, dijo Sandra mordiendo con ganas, haciendo que…