Celebrando.

Hundí los dedos entre mis piernas abiertas, hambrienta de ellos, deseosa de aplacar las ganas de placer que me mojaban. Una frente a la otra, pero censuradas por el algodón de nuestras braguitas, acomodadas en su sofá, nos masturbamos con el sonido de fondo de los orgasmos grabados, saboreando las melodías que las conocidas voces…