Cucharita.

No hay mejor antídoto contra el insomnio que follar y caer rendida entre tus brazos, acurrucada en tu abrazo, cobijada por la tierna cucharita que imitamos. Ni siquiera el amor propio de mis dedos acariciando mi humedad, consigue un efecto tan eficaz como cuando son los tuyos al recorrerme y dejarme la garganta seca de…