Ironías de la vida.

“¿En serio?”

“Que sí…, ¿no te interesa?”, preguntó Brenda extrañada.

“Pues claro…, es solo que no me lo esperaba…”, dije agradeciendo después que pensara en mí. “Qué risa, ahora que estoy aquí abajo, me salen cameos ahí arriba…”, añadí con tono sarcástico.

“Típico…”

Continuamos hablando, concretando detalles, intercambiando teléfonos y terminando por hablar de nuestras cosas, dejando el trabajo un poco de lado, comentando planes y acabando con la oreja caliente por los minutos acumulados al teléfono, bien gastados.

ironías de la vida 1.jpg

Colgué suspirando, buscando la mirada de mi chico, que sonrió contento por mí, asintiendo con la cabeza mientras daba un sorbo a su burbujeante y oscura bebida aderezada con una rodajita de limón, alcanzándome un vaso igual de refrescante.

“Qué curioso…”

“Qué le vas a hacer…, piensa que no es que tengas que subir todos los días, además así tienes excusa para ver a las chicas”, terminó diciendo con un guiño.

“Uy, pues es verdad, para ir de rebajas…”

“Por ejemplo…”

“¿No te referías a eso?”, pregunté con tono pícaro.

“Qué mal pensada eres…”

ironías de la vida 2

“Jajajaja…, había una frase…”, dije pensativa, “¡Ah sí! No tengo la mente sucia sino la imaginación sexy”, reí contagiándolo hasta casi ahogarse, celebrando las chapuzas emergentes.

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