Somnolienta.

“Ahh, ahí viene la Bella Durmiente…”, dijo Brenda riendo con toda la razón del mundo, porque eran casi las once y nada había interrumpido mi sueño mañanero, bostezando escaleras abajo, con el pelo revuelto, caminando ciega guiada por el olor a café. “Lo siento mucho…, les dí la noche…” “Ven aquí…”, dijo mi chico sentado…