Recibimientos.

Las manos se pasearon por su cuerpo recibiéndolo, acariciando la piel de los brazos y sonriendo para sus adentros mientras los dedos comprobaban los músculos sacados a la fuerza por el trabajo. “Estarás cansado, dúchate y te relajas…”, le dijeron con voz melosa, guiándolo escaleras arriba mientras yo observaba, acompañándolo hasta el baño. En lo…