Sin darme cuenta.

el

Uno tras otro los programas de decoración se sucedían, con mi chico ojeando su teléfono, cansado de tanta pintura y telas, mientras yo, a su lado, absorta en la caja tonta, jugaba con su camiseta recostada sobre su pecho.

Escuché atenta opinando sobre los criterios, poniendo caras de asco que luego, para mi sorpresa se transformaban en admiración. “Uy qué feo…” “Mira, mira…” “Ah, pues no le quedó tan mal…” “¡Me encanta!”.

sin darme cuenta 1

Acabé atrapando la costura de la camiseta de su pijama, gastada y descosida, pero imposible de reponer, su favorito, por eso mismo, por lo suave que estaba. De izquierda a derecha recorrí la tela, rozando el caminito del amor que une su ombligo y su pubis, sin percatarme de que su pantalón crecía en tamaño.

Cuando la tienda de campaña me rozó la muñeca, sin pensar, sin dejar de ver la tele, la empecé a acariciar por encima de la tela, notando sus latidos, recorriendo su largo, sintiéndola caliente en mi mano.

sin darme cuenta 2

Mi chico no se inmutó ni dijo nada, incluso cuando mis dedos sortearon el botoncito que cerraba la entrada, liberando al cíclope encerrado. Suave y agradecido se dejó acariciar, piel arriba piel abajo, con el ruido de fondo del paisajismo del jardín trasero y la colocación de lámparas y sillones.

Mi mano subía y bajaba afanada, sin recibir gemidos a cambio, ni respiraciones entrecortadas, solo silencio, tranquilidad…

“¡Espera, espera…!”

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Junior dice:

    Respira bien, que un dia, te va a pasar algo.

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    1. Valeria dice:

      jajajaja, exagerado!!!

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  2. Carmen dice:

    Cuidado con la tendinitis, y no esperes tanto 🙂

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    1. Valeria dice:

      Esperar tanto, a qué?

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  3. torpeyvago dice:

    ¿Qué habría de decir?
    Una imagen vale más que mil palabras. O hechos son amores y no buenas razones. Que rima, para más ensañamiento, con calzones. Los que seguro que van a salir despedidos. Ya nos contarás, ya, pero así va a ser: como balista romana, sólo que en vez de disparar el virote, este se queda clavado y lo que vuelan son los pantalones del pijama.

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    1. Valeria dice:

      ay…, qué te voy a decir, que eres muy sabio?, si tú ya lo sabes… 😉

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