Reflejo censurado.

Pasé la mano por el espejo, transformando el vapor acumulado en gotas que resbalaron por él, descubriendo la parte inferior de mi rostro al paso de mis dedos.

Me sonreí a mí misma, empezando a jugar, a hacerme muecas sin que la otra se pudiera enfadar, descubriendo pedazos, recomponiéndome a medida que me deshacía del empañado.

reflejo censurado 1

Bajé por mi cuello hasta revelar los hombros, acentuados, y las clavículas, prominentes, moviendo los brazos para ver la física de mi anatomía, el modo en que desaparecían y volvían. Mi reflejo me imitaba a la perfección, mostrándome solo lo que había decidido ver, buscando enamorarme en esos días en que te odias a tí misma.

Haciendo trazos, el vapor me fue desnudando frente al espejo, destapando ahora mis pechos, cuyo contorno seguí con la mirada sin darme cuenta de que mis dedos obedecían, mecánicos, haciendo que un escalofrío me recorriera cuando llegaron a la cúspide, respingona, siempre visible.

Las gotas resbalaron por mi cintura, ensanchándose para coger la curva de mis caderas, censurando todavía la zona intermedia, que se adivinaba oscura, camuflada bajo el abrigo de vello.

reflejo censurado 2.jpg

Me mordí el labio para revelar lo prohibido, para mostrar mi cuerpo entero, con los ojos todavía difuminados, como una sensual máscara, un halo de misterio que me seducía sin remedio, despertando instintos dormidos, celebrando lo bien que me había sentado el baño…

10 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Reflexionando en voz alta dice:

    Ah!
    El placer de la mirada a través del espejo!!
    Aunque se ha escrito mucho, y bien, al respecto, quien no habrá soñado con el morbo de las preguntas que pudiera hacerse la madrastra de Blancanieves…

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    1. Valeria dice:

      Qué preguntas apuestas que se hacía?

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      1. Reflexionando en voz alta dice:

        El contexto varía según la literatura con que se escribe en cada época. (Proclamo)

        Imagino que para los niños y niñas de mediados del siglo XX -por lo menos ahí me sitúo yo-, sería correcto pensar en que si una madrastra (aunque madre, al fin y al cabo), podía sentir “envidia” por la lozanía y hermosura del fruto de la relación de una anterior pareja (que ya hay que ser ruin) de un rey (con quien se supone se casaría con un mínimo de amor), resultaría “creible” que la susodicha se plantara delante de su espejo mágico para preguntarle -cada día-, sobre qué mujer era la más bella en este mundo.

        Ahora bien, si catapultamos a la susodicha a nuestro tiempo actual, no sería más lógico que se preguntara por las patas de gallo? Por el código de barras? La flacidez de sus antebrazos? Las cartucheras? O la siempre paradójica Ley de la Gravedad al mirarse sus pechos?

        Por otra parte (y al hilo de tu supuesto blog erótico del que ayer hablábamos), si la reina en cuestión, resulta que en realidad era una bruja de tomo y lomo, con su verruga nasal incluida y todas las furibundas mediocridades que del alcantarillado de nuestra lujuria podamos imaginar, no sería más lógico que la tipa, cuando se plantase frente a su espejo (aunque estuviera harto cubierto de telarañas en lugar de vaho), también le preguntara, no sin cierta lascivia, sobre temas más… íntimos, tipo:
        Volverá a lubricar mi sexo reseco?
        Será capaz de volver mi hombre a mirarme como lo hace con su hija*?
        Debería aleccionar (seguro que lo hizo) al cazador con algún tipo de recompensa sexual para incitarle a que asesine y le trajera el corazón de la chica?

        Nota:
        No crees que la relación de admiración del rey para con su hija tiene algún tinte de Síndrome de Electra?

        Nota (2):
        La pobre criatura, (Blancanieves) también debía sufrir de una bipolaridad brutal.
        Piensa en su candidez cuando es recibida por siete enanos (que seguro eran unos viciosos de aúpa) y la calentura acumulada que debía portar como para “despertar y casarse” tras un único beso!!

        En fin. Lo voy a dejar ahí, que me lanzo a escribir y nunca sé por qué me salen los cuentos que yo cuento.

        Ah!! Feliz día de la madre.

        Y si, ya sé que no eres madre -aún y por lo menos éste mes-, pero con la ristra de amigas de las que haces de madre putativa, creo que un beso (por lo menos de cada una de ellas), te mereces.

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      2. Valeria dice:

        Chiquito análisis… No sé ni por donde empezar, llevo todo el día dándole vueltas, releyendo tu comentario, para acabar coincidiendo contigo, jeje. Los cuentos tienen unos tintes extraños o a lo mejor es que hoy en día somos muy malpensados!!!
        Por cierto, me ha dolido (bueno, no me ha dolido exactamente) lo de mi ‘supuesto’ blog erótico… Tendré que ponerme al día, echarle picante, porque parece que la receta se ha quedado muy suave…, o lanzarme al blog culinario!!! Quién sabe!!!
        Besitos Mr. M., gracias por comentar 😉

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  2. Reflexionando en voz alta dice:

    Verás…

    Al margen de tu manera de escribir (no te sacaré los colores repitiendo(te) lo de lo bien que lo haces), deberás admitir que las “aventuras” de tus seis personajes, aunque excitantes, parecen bastante previsibles.
    Comprendo que al ser explicados “en primera persona” debas adecuarlos al estatus en que parece que has situado a tus personajes.

    Ahora bien, en referencia a lo de “light” que te observé el otro día, me refiero a esa falta de chispa que también existe en el día a día entre parejas -y más si son tan liberadas como apuntas-, de entre las edades que precisas tienen.

    Igual me paso de frenada… Pero cuando asistía, igual visto con deformación profesional, a eventos relacionados con mi trabajo -discotecas, conciertos…-, podía asistir a los “aquí te pillo aquí te mato” de un abanico vasto de personas que no tenían reparo en lidiar con suelos húmedos de lugares poco recomendables (por poner un ejemplo escatológico), por llevar a cabo el lujurioso acto.
    Las peleas, -no sólo las de pareja-, también unen mucho, al margen de que una ceja partida o un tabique nasal desviado producen un efecto “consolador” en el pobrecito por parte de la defendida de turno.
    Las expectativas de los corrillos de pares de ojos (con y sin rímel) chisporroteando por efectos ebrios, desde barras anodinas, a la espera de que una cazadora se transforme en presa (y viceversa con ambos géneros, también provoca un excelso y embriagador exceso de momentos comico/lúbricos.

    En fin, las posibilidades son infinitas.

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    1. Valeria dice:

      Cierto…, la rutina acaba siendo eso, rutina…, hasta el más rico la tiene… Gracias de nuevo 😉

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  3. Reflexionando en voz alta dice:

    Conozco a una (ahora ya casi señora de edad), esposa de un conocido cantante español, que no se perdía ni un sólo escarceo bajo el escenario donde su (¿entonces novio?) actuaba al unísono.

    Él, al finalizar cada concierto, ofrecía sus baquetas (y ya estoy hablando de más) a la fan que subiera a… en venganza para con la que debajo del mismo jadeaba.

    Aquello, inusual desde luego, parecía unirlos sobremanera.
    Y, siguen juntos. Con hijos y tal tal….

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    1. Valeria dice:

      Chas!!! Bueno, eso es que lo tenían clarito y hablado…, cada casa es un mundo!!!

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      1. Reflexionando en voz alta dice:

        Eso mismo.
        Sal y pimienta.
        Te dejo…

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      2. Valeria dice:

        Besitos 😉

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