Tres lenguas.

Érase que se era, tres lenguas de fuego, sedientas y juguetonas que, entre besos y roces, compartieron el mango de placer que asía orgulloso su dueño frente a ellas. En el centro, con posición privilegiada, disfruté en primicia del sabor de Brenda que quedaba en el glande de mi chico, deleitándome en mi recorrido, chupando…

Dos a dos.

Mis labios resbalaban pulidos y ansiosos entre las piernas de Tania y su humedad me cubría media cara mientras, afanada, sorbía a chupetones la jugosa almeja que me regalaba. Mi chico penetraba a Brenda con calma, desde detrás, acariciando con suavidad su espalda, dibujando el símbolo del infinito una y otra vez, entrando y saliendo…

A Siam.

La sensación de velocidad y el spray de agua constante sobre la cara hacía que gritáramos más mientras la zodiac daba bandazos de un lado a otro del tobogán, generando pequeñas olas que, aunque no nos iban a hundir, inundaban la embarcación mientras girábamos sin remedio. Las caras de pánico de algunas chocaban con los…

Planeando.

Susurros clandestinos, secretos a cinco voces contra un sexto, ignorante, inocente, temiendo astutas ocurrencias y pillerías de las que no podría librarse. “Algo diferente”. Risitas controladas como en un patio de colegio. “Algo divertido”. Pensativas, estrujando sesos, cavilando planes maquiavélicos. “Algo que no hayamos hecho”. Labios mordientes buscando ideas, silencios intermitentes, dedos inquietos que buscan…

Descubriendo el pastel.

“¡Qué hiciste QUÉ!” Nos quedamos mudos. La mezcla de sorpresa y enfado de su rostro hizo que contuviéramos el aire, que fuéramos incapaces de continuar respirando, que no nos atreviéramos a mirarla a los ojos, esperando el chaparrón, la ira en carne viva. “¡No me lo puedo creer!”, dijo sonriendo con los ojos llorosos, corriendo…

A solas.

Cuando el cansancio es tal que no sabes cómo ponerte, que parece mentira que tengas tanto sueño y seas incapaz de dormirte, estirando el cuerpo hasta coger la postura, esperando ese momento en que el colchón te engulla para llevarte a otro lado…, así llegó mi chico, cansado, ojeroso y dolorido. La maratón de pintura,…