Sola.

El olor a café me sacó del sueño como a un Lázaro enterrado bajo un revoltillo de edredón y sábanas, incapaz de abrir los ojos por la claridad del mediodía, carraspeando la garganta pesada y sintiendo la boca pastosa. Pestañeé con dificultad hasta empezar a ver una silueta que me miraba atente. Y allí, sentado…

De amanecida.

“¡Estoy muerta!” “Uff…, calla, calla…” “Odio que me hayan maquillado”, se quejó mi chico, cuyo maquillaje se había convertido en un amasijo de colores y sudor, al rascarse sin parar durante toda la noche. Las quejas entrando en casa de Brenda continuaron, dejando constancia de que nos dolían los pies, la espalda, los riñones y…

Mascaritas.

El vibrante sonido que atraviesa la ciudad, Anunciando la llegada de Don Carnal, se nos meten por el cuerpo, de pies a cabeza, contagiando el ritmo de las batucadas comparseras que abren camino a las tan anheladas fiestas de invierno, muy dentro del corazón chicharrero. Plumas y purpurina dan color a la ciudad siguiendo el…

Suspiros.

Suspiros de estrés, de alivio o satisfacción, me preguntaba mirando a Marta sin decidirme a indagar, después del desayuno, recogiendo la cocina las dos solas, sin nadie que interrumpiera, pues en la sala conversaban los demás. “¿Estás bien?”, pregunté al rozar su mano mientras nos pasábamos la loza, fregando yo, secando ella. “Si…”, volvió a…

Sexteto.

Cada oveja con su pareja nos fuimos emparejando, primero con tiernos besos, después con osadas lenguas, mirando de reojo a los otros dos dúos, mitades encajando en dedos húmedos. Excitante escena de cuerpos repitiendo movimientos, enzarzándose en apasionantes peleas que desencajaban mudos quejidos en gargantas secas, que oídos dilatados buscaban a ciegas. Cinco aromas diferentes,…

Mi quinteto.

El pequeño bache de Marta no hizo más que reforzar la complicidad que sentíamos las cinco, compartiendo los batidos y las papas fritas que acompañaban los sándwiches. El ambiente fue relajado, distendido, sin forzar situaciones, tres parejas riendo, pasando un rato agradable. Sentí cosquillitas al ver un beso entre Sandra y Marta, casi notando sus…