Pintura sin fin.

Llegamos temprano, dispuestas a darlo todo, a poner color en mi nueva vida a base de brochazos, a reírnos y bailar al son del rodillo, tornándolo todo de un crema roto, esperando que marcara la diferencia y una sonrisa en mi rostro. “¡Cómo pesa!” Los litros de pintura tiraban de nosotras hacia abajo mientras íbamos…

Ofrecimiento.

“Vaya…, pues es verdad que se mudan…”, dijo Marta al entrar. “¿No te lo creías?”, rió Sandra irónicamente. “Sí, pero ver las cajas lo hace más real”, asintió sorprendida mientras yo la miraba anonadada. “Nos veremos…”, prometí. “Sí pero esas cosas se dicen y luego pasan días, semanas…” “Bueno, ya verás que somos la excepción…

Despedida.

“Agh…”, suspiré con descontento en alto al entrar en el dormitorio y recordar que no había revisado las mesas de noche, avanzando con desgana hacia ellas mientras podía ver como en los tiradores de las gavetas se formaba una sonrisa maliciosa. Abrí la de mi chico, encontrando además de su ropa interior, un despertador que…

Cajas, cajas, cajas…

En un verdadero tetris real me vi embarcada al mirar la sala llena de cajas que se acumulaban unas encima de otras en pequeños montículos con temática propia; sala, dormitorio, baño, cocina…, aparte del gigantesco everest de extras. Al principio fue divertido y disfrutable mientras salían a relucir recuerdos, álbumes de fotos, objetos heredados de…

150×200.

Centímetro a centímetro impregnamos las sábanas del sudor de nuestros cuerpos, del olor a sexo que salía por cada poro con cada embestida mientras las  arrugábamos y sacábamos de sitio. Los besos que se tornaron en tiernas caricias en un principio habían dado paso a galopes descontrolados en todas las posturas que en el momento…

Reconciliación.

Es gracioso cómo los silencios se sienten de manera diferente según lo que los cause. Silencios tristes de duelo, silencios agradables cuando te relajas o silencios tensos después de una discusión. El piso parecía haber triplicado su tamaño al distanciarnos en el malentendido, y el ambiente frío y tenso, mezclado con el orgullo, hacía difícil…