Exhibicionistas, voyeurs y viceversa.

No hice nada más. Despistada o a conciencia, lo más que logré hacer fue llegar a casa, inmersa en mi mundo, absorta por los pensamientos lujuriosos que me rodeaban, como sátiros que bailaban a mi alrededor recordándome los momentos vividos en su canción. ‘Te vió disfrutando…’, decían… ‘De tu cuerpo gozando…’, entonaban… ‘Sus noches acompañaste…’…

Qué cosas…

Pizpireta y animada me encaminé calle abajo, ignorante de los caprichos del destino, de las casualidades de la vida y de que el mundo es un pañuelo de un centímetro cuadrado cuando se habla de una islita. Los botines hacían eco en la calle y la calima, ya casi desaparecida, daba paso a una brisa…

Noticias.

“Nos mudamos al sur”, le dije a Marta de repente, esperando una mirada de tristeza, de preocupación, algo que calmara mis nervios y me obligara a hacerme la fuerte. “Ahh, ¡qué bien!”, respondió entusiasmada, dando pequeños brinquitos en el sillón mientras aplaudía con toques suaves y ligeros. “¿No estás contenta?” “Sí…, pero nerviosa…”, añadí entrelazando…

Rutina o ritual.

Todas las rutinas son tediosas por el simple aburrimiento de repetir una acción día sí y día también, sin que cambie la ejecución ni el resultado, siendo la depilación íntima un claro ejemplo. El hecho de no estar definitivamente suave y sedosa, de pasar los dedos entre los labios y notar el vello cual barba…

“¡Chiquito emboste!”

“¡Quiquito emboste…!” El bolso cayó en el suelo al igual que mis pasos, pesados y desganados, a pesar de que estaba contenta de llegar a casa, a nuestra casa. Es curioso como, por muy ‘en casa’ que estés cuando te quedas donde has crecido, en es que es tu hogar, llega un momento en la…

Nochebuena.

“¿Lo has pasado bien?” “Claro, tus padres se portan muy bien conmigo, soy uno más”, dijo mi chico encogiéndose de hombros, con la confianza de estar en casa de sus suegros en pijama. “Me alegro”, dije tranquila, abrazándolo en el salón de la que es mi casa, mirando el árbol de reojo, viéndome de pequeña…