Reponiendo fuerzas.

“Uy, qué sed tenía…”, dije tras el tercer vaso de agua. “Normal, no me extrañaría que te deshidrataras con la cantidad de flujo que sueltas…”, dijo Sandra buscando el punto cómico a una verdad como un templo que reímos asintiendo. “Tengo que ponerme al día con el curso”, lamenté admitiendo la poca responsabilidad de la…