Sesión privada.

Las nubes no invitaban a salir de casa, pero el tono insistente de Sandra y la risita nerviosa de Marta de fondo, me intrigaron lo suficiente como para quedarme con las ganas de verlas y no tardé en estar preparada y con la sonrisa puesta. El trayecto se me hizo corto y el cielo encapotado…