Edredoning.

Casi no hablamos durante el recorrido, ni cuando subimos en el ascensor, aguantando la respiración, separadas, intentando mantener la compostura. Abrí la puerta sin saber que mi chico no estaba, y ya dentro, como dos chicas que se acaban de conocer, tímidas, nos acercamos, dejando los bolsos en el suelo, rodeando nuestras cinturas, mirándonos mientras…

“¿Estás cachonda…?”

“¿Estás cachonda…?”, me preguntó Marta sin dar rodeos, aguantando mi mirada de sorpresa mientras su mano acariciaba la mía. “Sí, siempre, pero ahora, contigo, más…”, respondí más tímida de lo normal, esperando no haberla molestado y que ella también lo estuviera. “Me gusta imaginar cosas, me pregunto si, a lo mejor, la camarera acaba de…

Viernes Negro.

Me moría de ganas de ver a Marta después de la jugosa llamada, de oír sus gemidos mezclados con el entrar y salir de sus dedos en su humedad. Habíamos quedado en dar una vuelta en el Viernes Negro, nombre mucho menos glamuroso en español, aunque sabíamos que la locura consumista no iba con nosotras…

Viva la tecnología.

Siempre estoy cachonda. Da igual el motivo, la situación y el entorno, mis braguitas siempre están jugosas, esperando unas manos que las bajen y unos dedos que alivien mi calentura, o una lengua que beba de mí sin descanso. Y, por supuesto, la clase de yoga no fue una excepción. Tener el cuerpo de Brenda…

De alumna a maestra.

Brenda me recibió contenta y emocionada de seguir viniendo a yoga aunque preocupada por el estrés que tenía Tania, sobrecogida por la avalancha de gente nueva, todas principiantes. La clase de yoga estaba llena de carne fresca, caras nuevas con ganas de entrar en contacto con su cuerpo, de estirar y estirar y sentir el…

Hoy toca…

Tanta excitación… Tantas ganas de que el reloj aumente el ritmo y las horas pasen de forma rauda y veloz… Tantas ganas de verlas… Tantas ganas de estar un ratito con ellas, de oler sus perfumes, sentir sus miradas y clavarles las mías… Tantas ganas de pasar un ratito con ellas… Las horas en el…